EL ARTE, LA MÚSICA, LA GUITARRA. - LAS TRES SENSIBILIDADES DEL HOMBRE

 

 

1)  LAS TRES SENSIBILIDADES DEL HOMBRE

 

 

 

                           ESTÉTICA: Percepción de la belleza (como quiera se presente)

SENSIBILIDAD          RELIGIOSA: " de lo Divino (cualquiera sea la doctrina)

                            SOCIAL: " de lo humano (en cualquiera de sus formas)

 

 

 

 

Hay quien carece de emoción ante estímulos estéticos. Con lo bello, ni se inmuta. No le dice nada. Le da lo mismo, si sí o si no, si es lindo o feo.

O lo opuesto.

El esteta, sensible a todo tipo de belleza como quiera esta se presente. Esta es la Sensibilidad estética.

Por otro lado, están los que no se conmueven ante lo humano, (la exclusión, la enfermedad, la pobreza, la Soledad, la discapacidad, la vejez etc.) Temas que calan muy hondo en el hombre. Indiferentes ante quien sufre, o padece algo.

O contrariamente aquellos que hacen de su vida toda una entrega.

Cuantos por ejemplo, por estar apurados, siguen sus pasos ante la asistencia a un ciego o un anciano en la calle. En las grandes ciudades lo vemos a diario. En tanto hay uno que prioriza la ayuda, por más apuro que tenga y tarde que se le haga. Un tema de prioridades, necesidades. De sensibilidad aunque no parezca. Pero social como yo llamo, o humana si se prefiere.

Lo mismo sucede ante lo Divino. Quienes son totalmente indiferentes o ajenos al tema. Ignoran o subestiman, todo lo que a fe, rito, doctrina o religión implique.

Opuestamente los que se subyugan viendo a un judío batiéndose frente al muro en Jerusalén, o un Islámico postrándose cada hora en dirección a la mezquita, o un católico compungido ante la imagen Sagrada, o un yogui batiéndose con lo trascendente en lotos de adoración. Y tal vez sin ser judío, católico, hinduista, ni Islámico. También un tema de sensibilidad. Pero religiosa.

La sensibilidad (estética, social o religiosa), te viene dada, o no. En mayor o menor medida, a cada uno a su modo. Están los que al máximo en todo. O los que un mínimo de cada uno. Los que algo. Los que nada. Los que un poco, o los que mucho.

Debo confesar: como docente me he devanado los sesos, cuando joven, con tal de inocularles las bondades de la música de Mozart, de Bach o Beethoven a mis alumnos.

Hoy adulto comprendo muy bien que en muchos casos, es tiempo perdido. Quien no está capacitado para distinguir el blanco del negro, es inútil que le enseñe los colores.

Y así en todo terreno de la vida. Alguien que de su vida haya hecho una permanente agresión a la naturaleza o al hombre, sea por oficio, gusto o interés, será muy difícil cambiarle los malos hábitos, convencerlo de lo contrario y tornarlo altruista.

Genes en algunos casos, cultura o educación en otros, o el medio en que uno se ha desenvuelto, o simplemente el vano interés, son variables que a la hora de la preferencias, decisiones o elecciones, se ponen en juego en todo el difícil entramado subconsciente del individuo. (ver los gustos y el valor de una obra de arte y el mensaje artístico).

 

Para terminar sólo me resta decir que “la sensibilidad es lo que hace definitivamente más humano, al hombre.” Y la “ barbarie” es la clara evidencia de su ausencia.

Es esa empatía, lo que aproxima más al hombre a Dios.

 

 

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