LÍMITES DE LA GUITARRA

 

 La guitarra es un instrumento de cámara, naturalmente íntimo y profundo

 

Temas tratados:

 

 ° Comparación con otros instrumentos  -    ° la alta interpretación musical  -

     ° guitarristas vs. músicos.    -   ° técnicas guitarrísticas (modernas vs antiguas) -

° La amplificación-


LOS BUENOS INSTRUMENTOS INTERPELAN, EXIGEN, DESAFÍAN


 

PARA UN BUEN MÚSICO NO HAY INSTRUMENTO QUE SE LE RESISTA.....

 

Límites de la guitarra 

La guitarra es un instrumento de cuerda percutida, lo que hace que una vez levantado el dedo, el sonido se corte automáticamente, y como no se puede pasar de una posición a otra sin levantar el dedo, dificulta sideralmente el fraseo, ligar voces, darle continuidad melódica y armónica. Pues literalmente se vive taquigrafiando las cuerdas y el diapasón. Cortando así permanentemente la dinámica musical y polifónica.  

 

                             

 

El sonido sale secuenciado, fragmentado, espasmódico, desligado uno de otro, entrecortado.

De ahí que requiera un estudio especial, una profundización mayúscula (técnicamente hablando), un perfeccionamiento extremo para soslayar esas naturales limitaciones.

No  dispone del arco (como los instrumentos de cuerda frotada), ni del pedal (como el piano). Desarmado como está, sin esos elementos altamente necesarios para la alta interpretación, está desnudo y en clara desventaja a la hora de hacer música, crear climas, atmósfera, continuismo sonoro (sea melódico o  armónico). Para que nos demos una idea: la guitarra suena como si ha-bla-ra-mos-de-le-trean-do.
Romper ese vicio natural, va la vida.


Tampoco es solución agregar efecto cámara, porque no haría más que adosar confusión al mensaje y a la obra. Se entrechocarían armonías, se entrecruzarían armónicos, se entrelazarían acordes que tornarían intolerable la audición.


Por todo esto es que la guitarra aleja a los músicos de otros instrumentos. Alguien que se codea con la voluptuosidad armónica y polifónica  como la sonata apasionata de Beethoven, o las dulzura inigualable de sus romanzas para violín, y ni que hablar con la riqueza orquestal de sus sinfonías. Alguien acostumbrado a los planos sonoros creados por un Horowitz o Rubinstein desde el piano, o a la garra incomparable de un Toscanini, o al lirismo de una Callas, Krauss o al temperamento  de un Rostropovich, Adal Vilsma o Venderov, por supuesto que va a ser muy exigente a la hora de elegir.
Así es como los conciertos de guitarra se reducen a un  encuentro de guitarristas donde ni por casualidad, ni error se atreven a ir otros músicos,   porque lo encuentran pobre a nivel musical, lo denostan, los aburre…


Por eso que mi primer objetivo en los conciertos es precisamente enfocado hacia los músicos. Es ante todo, adonde apunto como artista al enfrentar un escenario. Mi desafío es agradar a ellos, por sobre todas las cosas. Porque sé lo exigentes (justificadamente) que son.

En síntesis

Primera instancia: Pulso cuerda

Instrumento percutido. Una vez tocado, pulsado el sonido, es el punto más álgido de la nota, una vez hecho, cae la onda sonora.

Segunda instancia: Busco nota

Ni bien se mueven los dedos automáticamente se corta el sonido, lo que agigante el problema anterior puesto que con los dedos que cuento son 5 que a la vez se viven trasladando de casillero a casillero, de cuerda a cuerda, de traste a traste. Esto acarrea dificultad de musicalidad al fraseo, a la expresividad.

Entonces: desde su causa, la pulsión (es la mano derecha que crea el sonido), hasta su efecto, en el que elijo la nota y la sustento (que es el aprete de mano Izquierda), en ambos casos, una vez producida la nota, se corta el sonido automáticamente.

Tercera instancia: Gama reducida de volumen, y sin gran rango sonoro

Por todo esto
           
1) Es acotada la posibilidad de crear sonido atmosférico, ambiente. En estas condiciones el  clima se hace por demás difícil de generar.

2)  El Sonido sale secuenciado, fragmentado. Entrecortado. Así es que "se corta" la frase melódica, armónica, rítmica y formal, las relaciones físicas y acústicas y los vínculos orgánicos, dinámicos y plásticos propios de la Alta interpretación musical.

 

                                            


Los dos primeros pero imprescindibles pasos que debemos tomar ante todo esto son:
 
  Hay que asumir, reconocer los inconvenientes, tomarlos en cuenta, no negarlos, no esconderlos, y menos subestimarlos o ignorarlos. ENFRENTARLOS. Para eso está la técnica, la que resuelve los inconvenientes o los empantana cada vez más. 


Desde el preciso instante que el cableado y la consola reemplaza  a la madera, amplificándola se desnaturaliza la esencia del instrumento.


En determinados lugares (abiertos por ejemplo) es inevitable la no amplificación. El problema radica cuando el oído se envicia (es lo que está pasando lamentablemente) y el facilismo de la tecnología reemplaza a la virtuosa trabajosidad de la técnica guitarrística aplicada. Es más fácil microfonear que el meritorio empeño de pulir el estudio técnico del instrumento.

                                           
Hay que recordar regla de oro:

CUANDO AMPLIFICAMOS, AMPLIFICAMOS EL BUEN O MAL SONIDO QUE TENGAMOS

. Si mi voz es fea, por más que la amplifique no la va a embellecer, sólo logrará que lo feo suene más fuerte, solo eso. La amplificación no mejora la calidad para nada. Si no se entiende el mensaje de lo que digo, por más que  amplifique, no lo va a mejorar.
 
 Para esto debemos aceptar que la guitarra es un instrumento de cámara (ya lo dijimos).  

¿Que hacen las escuelas, las diversas técnicas existentes ante este problema?
Muchas de las escuelas antiguas de algún modo atendían el problema pero recaía en ruidos indeseables, producto del entorchado de las cuerdas y una suerte de pesadez que dificultan los traslados de manos por diferentes niveles del diapasón.

                                           
Muchas de las modernas aunque resolvieron el tema del ruido asesinaron toda la infinita belleza del sonido, ignorando  todo lo que con él se puede trabajar, desarrollar y transmitir. Así es como se está imponiendo en muchos casos, un insufrible sonido latoso. Más latoso o menos latoso, pero siempre latoso al fin.

                                        
 Es solo el perfeccionamiento y sutileza técnica extrema a lo único que podemos apelar eficazmente para salir airosos de nuestro desafío.

 

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